Llega un momento en la vida de todas las personas en que tienes que decidir el camino que quieres seguir en la vida. Tienes que decidir que quieres llegar a ser, que tipo de persona y como quieres que los demás te vean.
A veces las cosas van demasiado deprisa, suceden de golpe y sin que apenas tengas tiempo de reaccionar has perdido a una de las personas más importantes de tu vida por una estupidez.
Te hundes y piensas que nunca lo superaras.
Mucha gente de a la espalda por miedo a que esa persona les de de lado a ellos también.
Y casi sin darte cuenta llevas un año y medio sufriendo directa o indirectamente por esa persona.
Y ves que tu forma de ser no es la que tu querías que fuera. Que no eres capaz de hacerte respetar y que vives dispuesta a hacer lo que sea con tal de mantener a la gente a tu lado aunque eso signifique que se rían de ti y te tomen el pelo.
Sabes que mucha de la gente que quieres no te valora ni te aprecia por lo que eres, sino dependiendo de lo haces por ellos cuando te lo pide.
Y llega un momento en el que ya es demasiado tarde para mirar atrás, ya no puedes hacer nada para cambiarlo porque estas perdida.
Estas perdida y no sabes encontrar el camino de vuelta.
Parece que la gente que de verdad te quiere y te aprecia va por caminos diferentes, pero van por donde quieren ir. Mientras tu sigues andando sin rumbo fijo.
Dejándote llevar por la gente.
Tropezando. Fallando cada dos por tres en todo lo que haces. Intentando cambiar la manera de ser que te hace sentir tan mal.
Porque te resulta muy fácil sonreír a la gente y luego cuando llegas a casa, te sacas la mascara y lloras. Lloras durante horas hasta que consigues dormir.
Y solo eres capaz de desahogarte con tres personas. Y todas te dicen lo mismo: Pasa pagina; Hazte vale; Olvídalo.
Pero cuando llega la hora de ponerlo en practica, esas personas no están a tu lado para decirte: Se fuerte! Tu puedes...
Y caes, te derrumbas y otra vez te dejas pisar. Y así poco a poco te vas hundiendo más y más. Sin llegar nunca a coger la mano de las personas que te intentan ayudar a salir.
Y entonces te das cuenta de que te has quedado estancada. Que cada paso que das lo vuelves a retroceder.
No maduras, no creces...
Ves que todo evoluciona menos tú.
Y entonces después de año y medio así, vuelves a llorar.
Esperando que esa sea la última vez.
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