A veces me pregunto si de verdad es tan importante el tener a una persona que te quiera, alguien a quien querer.
Si merece la pena sufrir, llorar. Si todos los momentos buenos se compensan con los malos. Si todos los besos valen más que las malas caras.
Y después de pensar siempre llego a la misma conclusión:
Todas las lágrimas son insignificantes al lado de los ratos de sonrisas juntos.
Los momentos malos se hacen invisibles si pienso en los buenos.
Porque sentir tus besos, tus caricias, me hace olvidarme de todo lo demás.
Cuando estamos juntos, solos, Tú y Yo... el mundo se hace pequeñito y se reduce hasta donde estemos.
Porque tú eres mi mundo. La razón por la me levanto todas las mañanas con una sonrisa en la cara y la razón por la que nunca quiero que acabe el día.
Y no necesito oír un Te Quiero, no necesito oírlo porque ya lo se.
Y solo son dos palabras.
Únicamente dos palabras que una vez susurradas es como si no se hubieran dicho.
Me demuestras mucho más que dos palabras...
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